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La libre circulación en las escuelas infantiles explicada a los padres.

Foto: ©Judith Rocabert 2018

(Despejando dudas y acercando el trabajo de la escuela infantil a las familias)

¿Qué es la libre circulación?

Es una práctica pedagógica en la que los niños y niñas pueden moverse libremente entre diferentes ambientes y /o salas de un centro escolar infantil, escogiendo dónde quieren ir, según sus intereses.
Es como si estuvieran en casa con las puertas abiertas y pudiesen escoger si quieren ir a su cuarto a leer cuentos o al comedor a jugar con sus muñecos, o a la cocina a jugar con su cocinita de juguete.

Pero, los ambientes de libre circulación creados en la escuela aportan cosas que en casa no podemos ofrecer. Son ambientes meticulosamente preparados y organizados que ofrecen una diversidad de materiales y experiencias adaptadas a la edad y necesidades de los niños y niñas y que estimulan sus capacidades de modo probadamente eficaz. La libre circulación es una práctica que favorece la autonomía, la creatividad, la autoestima y las habilidades sociales. Pero además, favorece también, de modo integrado, la estimulación del lenguaje oral, plástico, musical y el pensamiento científico. Así, los niños y niñas que la practican están desarrollando la capacidad de observar, de analizar, de escoger, de discernir y de evaluar. Es un enfoque del aprendizaje que se apoya en la evidencia científica y en el trabajo de investigación de los expertos en pedagogía, psicología y neurociencia con una trayectoria de más de cien años.

Muchas veces, ante lo desconocido las personas tendemos a desconfiar.

Es normal sentirse desorientado o amenazado por aquello que nos resulta extraño o diferente. Pero como padres y madres, es nuestra responsabilidad conocer y apoyar las prácticas educativas que ayudan a nuestros hijos e hijas a aprender mejor.

Y hoy en día sabemos lo importante que es que nuestros niños y niñas en la etapa infantil aprendan desde un enfoque global, desde el juego y la experimentación.

No es una alternativa al modo tradicional de aprender, es sencillamente, el modo que la ciencia ha demostrado que es mejor para aprender, dadas las características del niño/a en esta etapa.

Aún hay muchos prejuicios entorno a la educación en la primera infancia, falsos mitos, creencias y leyendas urbanas que rodean la crianza que hay que empezar a desmitificar y a clarificar para que las familias trabajemos de manera cooperativa con la escuela, y así podamos alcanzar objetivos comunes en relación a la educación de nuestros hijos.

Porque, ¿Tu te basarías en una leyenda urbana, para vacunar o no vacunar a tu hijo? ¿verdad que no?

Solo te fiarías de las recomendaciones de los expertos, ¿no es cierto? de aquello que ha sido demostrado por la evidencia científica. Del mismo modo,  tampoco te puedes basar en un «porque se ha hecho siempre así» o porque “A mi me educaron así y no me ha ido tan mal” para educar a tus hijos.

Que se haya hecho siempre así, no significa que sea el mejor modo de hacerlo.

Esto es muy importante entenderlo y es la clave de una educación exitosa. Significa estar abierto a que los expertos nos expliquen cómo podemos mejorar. Significa que nos dejemos asesorar y tengamos una actitud abierta para conocer modos de educar que no conocemos y maneras de comunicarnos con nuestros hijos, así como propuestas de cooperación entre familia y escuela. Los expertos en educación son los pedagogos/as, las maestras y maestros, los neuropsicólogos/as etc. Eso no significa que lo que dicen las abuelas, las madres, hermanas o tías ya no tenga ninguna validez, bien al contrario, hay mucha sabiduría entre las abuelas y las comunidades familiares, pero no todo lo que se dice está necesariamente actualizado.

Foto: ©Judith Rocabert 2018

Si te dijeran que hay unas maneras determinadas de aprender en la escuela que harán que tu hijo o hija:

  • Aprenda mejor y mas rápido.
  • Tenga un interés permanente en aprender.
  • Sea feliz y esté motivado por ir a la escuela.
  • Desarrolle todo su potencial y se oriente a aquellas cosas que se le dan muy bien hacer.
  • Se porte bien y respete los límites, las normas y a los demás.
  • Sepa convivir y estar en harmonía con los demás.
  • Sepa hacer las cosas de manera autónoma y respetuosa.
  • Desarrolle el lenguaje verbal, la observación científica, la investigación y las habilidades psicomotrices, sociales etc…

¿No estarías dispuesto a conocerlas y a dar un voto de confianza a estas metodologías?

¿Sabías que hoy, la neurociencia, la pedagogía y la psicología han demostrado la importancia y validez de prácticas como la libre circulación para el desarrollo exitoso de las potencialidades y capacidades de nuestros hijos? ¿Sabías que la ciencia ha demostrado que los niños en la etapa infantil aprenden jugando y experimentando? ¿Sabías que a través de las experiencias los niños se desarrollan mucho mejor, aprendiendo mas rápido y de modo mas permanente? ¿Sabías que obligar a los niños y niñas pequeños a hacer todos lo mismo o a aprender las cosas de memoria, empeora los resultados académicos y causa estragos en su cerebro de forma permanente? Dejémonos pues asesorar por los expertos, igual que nos dejamos asesorar por del pediatra cuando nos informa de que alimentación es beneficiosa para nuestro hijo/a. Las propuestas como la libre circulación están diseñadas por pedagogos/as y maestras/os muy formados y que se basan en las mas modernas evidencias científicas.

Despejando dudas y desmontando leyendas urbanas

Creencia errónea nº1:

“Un ambiente demasiado libre los hace maleducados e indisciplinados”

Es un error muy común confundir libertad para escoger, con falta de límites y normas.

Un prejuicio muy instaurado y que aparece siempre ante los proyectos de escuelas infantiles que hacen libre circulación, o educación por ambientes. Los padres, angustiados, se preguntan si estarán convirtiendo a sus hijos en unos salvajes que hacen lo que quieren. Nada mas lejos de la realidad.

En la escuela donde se practica la libre circulación hay rutinas, normas y límites claros, a menudo mucho mas claros, definidos y estructurados que en el propio hogar. No confundamos libre circulación con falta de límites.

Los límites están en todas partes: Mientras un niño practica la libre circulación, puede escoger donde ir, si al aula de arte o a la de los cuentos, pero no puede destrozar los cuentos, ni tampoco pintarle el ojo con un pincel al niño de al lado. Si lo hace, la educadora le pondrá un límite de modo claro, tranquilo y respetuoso. “No cariño: no puedes pintar con pintura en los ojos ni en la cara de tus compañeros, porque la pintura pica en los ojos y en la piel, pintamos en el papel o en el lienzo». Los límites aparecen de modo natural en un ambiente preparado para los niños y niñas.

Los límites son ejercicios de sentido común y de respeto, al entorno, y a los demás.

Es mas, cuando los niños están en un ambiente preparado, como en los ambientes de libre circulación, al sentirse bien con ellos mismos y motivados por el aprendizaje, tienden a portarse bien y a no trascender los límites.
Más adelante dedicaré un post en exclusiva para hablar de los límites.

 

Creencia errónea nº2

¿Pero aprenden algo así? ¿Cómo van a aprender, por ejemplo, los números o los colores o a hablar, si sólo hacen lo que quieren? ¿Cómo los voy a controlar cuando lleguen a casa? Si están acostumbrados a hacer lo que les da la le gana cualquiera les dice que no, luego…

Es una falsa creencia pensar que la educación por ambientes es “hacer lo que les da la gana”.
En esta idea errónea, en la imaginación de la madre o el padre se aparece la imagen de una especie de clase selvática, dónde una tribu de niños asalvajados deambulan o trepan por las paredes sin rumbo y haciendo el mono, pintarrajeando los rincones, gritando, sin límites y sin normas. Nada más lejos de la realidad.

La verdad es que, en realidad las clases de niños/as a los que se les obliga a permanecer sentados y haciendo todos lo mismo y a la vez, tienen peores resultados, y son niños/as mas infelices, rebeldes y asalvajados que los niños/as a los que se les permite una exploración activa de diversos ambientes preparados.

Pero esto es muy importante. Hay que entender que los ambientes están preparados y subrayo la palabra preparados, porque esta preparación incluye unas propuestas que aseguran que nuestros hijos/as van a asimilar un conjunto amplio de aprendizajes muy relevantes. El método tradicional de enseñanza-aprendizaje ya no tiene ninguna validez científica y los organismos más relevantes en materia de educación como la Unesco, nos animan a familias y escuelas a enseñar de la manera que sabemos que es mejor para formar a niños y niñas mas autónomos, creativos, seguros de si mismos, y con un desarrollo óptimo de todas sus potencialidades. No todos los niños y niñas son iguales, igual que no somos iguales nosotros los adultos. Antes, cuando éramos pequeños a todos se nos obligaba a hacer los mismo, ya que la doctrina pedagógica de aquel entonces presuponía que el niño y niña tenían que aprender de todo. Pero ahora sabemos que es mejor observar e incentivar desde bien pequeños aquellos talentos que nos hacen únicos y que nos diferencian de los demás.

El cerebro del niño y la niña en esta etapa, aprende mejor de modo informal y practicando. Las experiencias que se les presentan en los diferentes ambientes, les permiten un acceso a la información que les da la oportunidad de actuar como si fuesen pequeños científicos: observando, probando, evaluando, midiendo. Ello, les estimula de modo mucho más eficiente, que prácticas basadas en la repetición y en la memoria, las cuales han sido devaluadas por la ciencia moderna.

Se podría decir que ser libres para experimentar y jugar “los hace más listos”, porque les estimula y motiva a querer aprender más y más, y a largo plazo.

De nada sirve que le recitemos a un niño pequeño que colores hay, es mejor que el mismo los manipule y con su propias manos los descubra. Los educadores y padres, en ese momento, estamos ahí para decir de modo indirecto algo así como: “veo que estas pintando con el rojo”… (cuando aún no hablan). O cuando hablan les podemos preguntar: ¡Oh! ¡que bonito eso que haces!: ¿Con qué color lo estas pintando? ¿Es un color como el de las fresas y como el de los tomates?, ¿Qué color será? . Así les invitamos a hacer relaciones con las cosas que conocen, y a pensar, que no a memorizar. Seguro que tu ya no te acuerdas de las cosas que te hicieron aprender de memoria en la escuela: Te acuerdas de las cosas que te han interesado, marcado o que has practicado muchas veces. Lo mismo ocurre con los niños y niñas.

 

Para saber más:

Te recomiendo este maravilloso y divulgativo documental:

Y te recomiendo la lectura de este libro, tanto si eres madre/padre o maestra/o, es uno de eso libros que podemos llamar libros de cabecera:

https://www.casadellibro.com/libro-el-cerebro-del-nino-explicado-a-los-padres/9788416429561/2612330

 

Puedes leer esta nota de la Unesco si quieres profundizar aún más:

http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001871/187140s.pdf

 

 

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